Exhortan a los creyentes a depositar sus anhelos y proyectos en las manos de Dios.

Por Marvin Miranda.
Juigalpa-Chontales.
“No hay nada mejor que depositar en las manos de Dios nuestros anhelos y proyectos del 2020, para que como inicien lleguen a feliz término, porque todos sabemos que Dios es el dueño del universo y sin su voluntad, ni las hojas de los árboles se mueve”, manifestó en su primera homilía, monseñor Paul Antonio Oporta, administrador de la Diócesis de Juigalpa.

Oporta no sólo oró por la paz de Nicaragua, sino también por la del mundo y por eso, le pidió la bendición para nuestro país a Jesús Sacramentado, para que en el transcurso del año no ocurran situaciones catastróficas que solo dejan penurias y dolor en las familias.

Monseñor Paul Antonio, exhortó a los creyentes de la Diócesis de Juigalpa, a convertirse en portadores de esperanzas. “No desfallezcamos, porque la esperanza no puede morir en un cristiano y ahora que iniciamos un trienio pastoral de la mano de la sagrada familia: Jesús, María y José, pues ellos, son modelos adecuados de fe, esperanza y amor”.

Dijo, que se mantienen en oración por la paz de Nicaragua y por el nombramiento del nuevo obispo de la Diócesis de Juigalpa. “Estamos orando porque necesitamos de un pastor y Dios escuchará nuestras oraciones y tarde que temprano nos dará respuesta acertada a nuestra suplica”, expuso.

Francisco Urbina, un caballero del Santísimo Sacramento del Altar, le clamó a Dios por la paz de Nicaragua, para que las familias no sigan dividas y polarizadas como ocurre desde abril 2018 cuando explotó la crisis sociopolítica la que todavía no se supera.

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