Mujeres en desventaja al acceder a financiamientos.

Estar en el campo y ser mujer es sinónimo de desventajas en el acceso al financiamiento. Esto porque el microcrédito, que es el que más presencia tiene en las zonas productivas rurales del país, llega con más fuerza a los hombres, según cifras de la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (Asomif).

Pero lo más alarmante es que cada año las mujeres pierden terreno en cuanto a participación en el financiamiento en las distintas actividades económicas, pese a que aún continúan dominando el microcrédito en término global del financiamiento de las instituciones de microfinanzas.

Entre 2013 y 2016, más del 70 por ciento de los clientes de las microfinancieras en los sectores de la silvicultura y agricultura se concentraba en los hombres, quedando a favor de las mujeres menos del 30 por ciento.

Según la presidenta de Asomif, Verónica Herrera, este comportamiento ocurre por varias razones, pero las más importantes porque generalmente las mujeres no son dueñas de la tierra y aún les cuesta tomar decisiones dentro del hogar.

Al menos el 60 por ciento de la zona de trabajo de la entidad Promujer, está en el área rural de siete departamentos del país, donde han identificado que los bienes de mayor valor están en manos del hombre, y debido a los múltiples roles que desempeña la mujer esto ocasiona que sus negocios sean menos productivos con relación a los que están en manos de los hombres.

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