Sebastián Piñera asume por segunda vez la presidencia de Chile.

El conservador Sebastián Piñera asumió este domingo su segundo mandato en Chile, con la promesa de acelerar la economía y el reto de administrar el legado de reformas de la socialista Michelle Bachelet.

Tal y como hace ocho años, cuando puso fin a varias décadas de hegemonía de gobiernos de izquierda, Piñera recibió la banda presidencial de parte de Bachelet, quien le lega un paquete de reformas sociales, algunas aprobadas y otras aún en trámite, con las que intentó borrar los cimientos instalados por la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

La socialista se despidió de los chilenos con un mensaje en Facebook en el que asegura que está profundamente orgullosa de las transformaciones que impulsamos estos años y está convencida de que Chile es hoy un país más justo, equitativo y libre.

Antes de dirigirse a Valparaíso, a unos 120 kilómetros al oeste de Santiago, sede del Parlamento, para la ceremonia de traspaso, la presidenta, visiblemente emocionada, se despidió en el Palacio de la Moneda de su equipo que le brindó un cerrado aplauso, al igual que hicieron cientos de personas que aguardaban en los alrededores de la sede presidencial.

Piñera no es el Piñera del primer gobierno, ha aprendido. Antes los mensajes eran: ‘llegamos los mejores y sabemos qué hacer’ y ahora está diciendo que se necesita negociación. La derecha aprendió a gobernar y tiene un plan para quedarse por los próximos ocho años, dice la analista de la Universidad de Santiago, Lucía Dammert.

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