“Maestros enfrentan retos con niños y niñas indisciplinados”, afirma profesional de la salud mental.

Por Mayra Mercedes Suárez.
Juigalpa-Chontales.
Familias disfuncionales, flexibilidad en las normas escolares de algunos centros, modelos educativos poco eficientes y el mínimo valor que se le da a la disciplina en los hogares, son algunas de las causas de los fracasos académicos actuales, personalidades violentas y falta de valores en la niñez, pre adolescentes y adolescentes según un análisis psicológico.

Tanto en zonas rurales como urbanas los docentes se están enfrentando a varios retos: la ausencia de los padres en la formación, indisciplina, desinterés y peor aún, muchos quieren hacer lo que se les antoje pasando por encima del maestro; son muchos los factores y todos están relacionados a la forma en la que los papás cuidan la salud mental de sus hijos.

“Se ha demostrado que es mucho mejor criar a los niños con amor y sin golpes, pero eso no significa ignorar los límites y como resultado tenemos a infantes que crecen controlando a sus papás, sobre protegidos y alcahueteados, de tal manera que al llegar a la escuela quieren establecer sus propias reglas”, expone la licenciada Dolores Ayala, psicóloga.

Este problema social que cada vez se vuelve más común, encuentra amparo en ciertas libertades que las autoridades educativas le están dando al estudiantado y a esto se le suma el círculo en el que crece la niñez: hace falta el papá, la mamá o ambos, también reemplazan el tiempo de calidad con regalos materiales y están ignorando las señales de alerta.

“Este tema es muy importante, no solo concierne a las familias sino también autoridades educativas y la comunidad en general; un niño que desde temprana edad tire la comida, llore inconsolablemente porque no le dan algo o patee a una mascota, está dando las primeras señales de alerta”, declaró Ayala.

La experta advierte que la siguiente fase podría ser más obvia y más difícil de tratar, por ejemplo golpear a los compañeritos de clases, amigos o los mismos docentes, por eso es indispensable que los padres de familia estén pendientes y no culpen a los profesores por el comportamiento de sus hijos.

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