Papa Francisco advierte a Latinoamérica del «seudoprogreso» que vacía culturas.

El papa Francisco defendió este miércoles la riqueza «multicultural» de América Latina y advirtió sobre «las promesas fantásticas de un seudoprogreso» que vacían culturas, en la misa que ofició en el Vaticano por la Virgen de Guadalupe.

El pontífice argentino, muy devoto de la patrona de América, dijo en su homilía, en español, que el ejemplo de la Virgen María permite apreciar «la riqueza multicultural que habita en el continente». Un «corazón recóndito que palpita en nuestros pueblos» y que, señaló, «custodia el sentido de Dios y de su trascendencia, la sacralidad de la vida, el respeto por la creación, los lazos de la solidaridad, la alegría del arte del buen vivir y la capacidad de ser feliz y hacer fiesta sin condiciones».

«Ahí llegamos a entender lo que es la América profunda», refirió desde el altar, en el que se ubicó un icono de la Virgen. Francisco dijo que María invita a «caminar el barrio y la ciudad» e indica dónde deben estar sus fieles: «al pie y de pie ante tantas vidas que han perdido o le han robado la esperanza», sostuvo. En este sentido, el papa advirtió de que esta labor no puede hacerse «con zapatillas de soluciones mágicas, respuestas instantáneas y efectos inmediatos».

Ni «a fuerza de promesas fantásticas de un seudoprogreso que, poco a poco, lo único que logra es usurpar identidades culturales y familiares, y vaciar de ese tejido vital que ha sostenido a nuestros pueblos». Todo, señaló, «con la intención pretenciosa de establecer un pensamiento único y uniforme».

Por otro lado, subrayó que de María se aprende «el protagonismo que no necesita humillar, maltratar, desprestigiar o burlarse de los otros para sentirse valioso o importante, que no recurre a la violencia física o psicológica para sentirse seguro o protegido». Pues el único protagonismo es el que «dignifica al que está caído».

El papa Francisco cerró su homilía al recordar que la Virgen de Guadalupe es recordada como indígena, afroamericana o hispana, pero afirmó que «simplemente es latinoamericana». Y por ello, aseguró, «sigue caminando el continente» desde que se apareciera, según la creencia, al indio Juan Diego en 1531 en el cerro de Tepeyac, en la actual capital mexicana. Lo hace cada vez que una imagen o una estampita entran en una casa, en una cárcel, en un hospital, en asilos de ancianos, escuelas o clínicas de rehabilitación, o cuando se enciende una vela o se pronuncia un Ave María.

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