Fuerzas de Israel matan al menos a 58 palestinos en la frontera con Gaza.

A pesar de que el presidente estadounidense, Donald Trump, asegura que el traslado de su legación y el reconocimiento de Jerusalén como capital israelí “servirá para avanzar hacia la paz”, la jornada de inauguración ha sido sangrienta, con el mayor número de muertos en un día desde el 2014.

Según el Ministerio de Salud palestino, en las protestas han muerto 58 personas, en su mayoría jóvenes entre veinte y treinta años y al menos cinco de ellos adolescentes: uno de catorce años, otro de quince y tres de dieciséis.

Además, más de 2.700 personas han tenido que ser atendidas, más de la mitad de ellas por heridas de bala o metralla, otras por golpes y contusiones (varias de ellas de las latas que contienen los gases lacrimógenos) y el resto por asfixia a causa de su inhalación.

En Ramala se congregaron más de tres mil personas, que marcharon hacia el puesto de control militar israelí de Qalandia, donde se registraron disturbios con 35 heridos y atendidos por asfixia, y también hubo manifestaciones menores en Hebrón, Nablus y Belén.

“Vamos a marchar hacia Jerusalén contra el traslado de la embajada estadounidense. Jerusalén es la capital de los palestinos y todos estamos unidos contra la decisión de Estados Unidos”, dijo a Efe Isam Baqer, participante de la marcha de Ramala.

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