Emergencia en el norte de Nicaragua por crisis cafetalera.

Las lluvias fuera de tiempo, y los bajos precios internacionales el grano, tienen en jaque a los productores de café, cuyas previsiones indican una caída del 30% en la cosecha 2018, por lo que demandan acciones urgentes al Gobierno y a la banca privada, y la creación de “una nueva institucionalidad” público-privada, para atender a la caficultura

Aura Lila Sevilla, presidente de la Alianza Nacional de Cafetaleros que agrupa asociaciones de productores de Jinotega, Matagalpa, Nueva Segovia, y Madriz, aseguró que todos sus colegas del Norte y del Pacífico del país se vieron afectados por igual con la reducción de sus cosechas, debido a factores climáticos: llovió cuando no debía llover, y dejó de llover cuando necesitaban que lo hiciera, lo que impidió el desarrollo oportuno del grano, y que se obtuvieran los rendimientos previstos.

“Pequeños, medianos y grandes productores fueron afectados por igual. No hubo distingo por tamaño ni por buenas prácticas agrícolas. Tanto fue afectado el productor que trabaja con la mayor tecnificación, como aquel que trabaja a su más mínima capacidad. Los 45 000 productores tuvimos la misma afectación”, aseguró.

La dirigente gremial calificó la situación de “emergencia”, y reconoció que están siendo mesurados al cifrar las pérdidas en 30%, porque hay muchos productores que perdieron hasta el 50% de la cosecha esperada, por lo que “calculamos que la merma para este año puede oscilar entre 500 000 y 700 000 quintales”, añadió Sevilla.

“Eso significa más de 50 millones de dólares que no recibirán los productores para invertir en la caficultura, y más de 200 millones de córdobas que han dejado de percibir nuestros colaboradores en concepto de salario. Es plata que ya no va a circular en toda la zona norte”, insistió.

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