Plagas y falta de lluvia secaron lo que sembró doña Socorro Robleto.

Por Mayra Mercedes Suárez.
Juigalpa-Chontales.
Ayote, chiltomas, maíz y frijol, son los productos que sembró doña Socorro Robleto en su parcela ubicada en la comarca Piedras Grandes 2, en el periodo de primera y de las que teme perdió buen porcentaje por la irregularidad del clima, plagas y el difícil acceso a varios productos químicos que dice, son necesarios.

Doña Socorro refiere que cosecha la tierra hace aproximadamente 20, con la actividad históricamente ha asegurado la alimentación y demás gastos de su familia; disfruta anualmente prepara la tierra sin embargo cada vez ve más difícil esta actividad.

“Hace unos 4 años con la intención de generar ingresos, cosechamos tomate y chiltoma, nos fue bien y se vendió en la ciudad pero tristemente cada vez hay más pestes, no todos tenemos la dicha de recibir asesoramiento y combatir plagas cuesta basta dinero”, dijo un tanto desconsolada, mientras duda si planear la siembra para postrera.

Aunque admite que le gusta cosechar la tierra, deja abierta la posibilidad a dedicarse a otra cosa, con eso del auge de los emprendimientos, pues además lamenta la actual situación del país en la que el desempleo es evidente.

“Los que cosechan saben de lo que hablo: uno vende un quintal de maíz, por ejemplo, para comprar azúcar, jabón, aceite, papel higiénico, entre otros, pero todo va más caro y no nos da el dinero, incluido los costos de producción, por eso es que muchos quieren cambiar de vida fuera del país y abandonan la actividad agrícola”, dijo.

Reafirma que ha intentado reducir los costos de producción con la elaboración de abono orgánico para sacarle provecho a la manzana de tierra en la que siembra, no obstante parece insuficiente y las expectativas de rendimiento son bajas.

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