Quemas en Juigalpa inquietan a ambientalistas y le exigen a las autoridades apliquen la ley para frenar este flagelo.

Por Marvin Miranda.
Juigalpa-Chontales.
Sólo en las pláticas de nuestros ancestros han quedado la nutrida masa verde y aquellos ríos con sus aguas mansas, amplia fauna acuática, se disfrutaban de frondosos árboles y potreros glaucos. Sin embargo, con el paso del tiempo esos recursos han sido devorados por las quemas que en la temporada seca ocurren con frecuencia.

Este flagelo les preocupa a ambientalistas de la ciudad y el miembro de la Plataforma del Agua y la Vida en Chontales, Ernesto Antonio Zavala Moreira, lamentó como los potreros de fincas cercanas a Juigalpa arden a cualquier hora del día y la noche, sin que ninguna autoridades muestre interés por aplicar la ley.

Al parecer ningún funcionario quiere asumir la responsabilidad y sancionar a los pirómanos, pero la ley 217 en su artículo 8 establece que es El Marena como ente regulador y normador de la política ambiental del país, será el responsable del cumplimiento de la presente ley y le dará seguimiento a la ejecución de las disposiciones establecidas en la misma.

“Las quemas son nocivas y las autoridades no las deben permitir. Provocan muerte y migración de la fauna, afecta las fuentes hídricas, merma las áreas boscosas, altera el ecosistema y los daños que le ocasiona a la salud humana son incontables”, señaló Zavala Moreira.

La poca actuación de los funcionarios de las instituciones del sector agropecuario y forestal, impulsó a este ambientalista preguntarse ¿Será que el Marena no tiene presupuesto para investigar las quemas registradas en los alrededores de Juigalpa? Luego, se pronunció a favor de la aplicación de sanciones pecuniarias para frenar un poco el flagelo de las quemas.

Durante el segundo encuentro de escritores celebrado en Santo Tomás, el licenciado José Orente Bellanger Mejía (El Sabio Bellanger), en su ponencia lamentó como el despale indiscriminado y los incendios de numerosas hectáreas de bosque han originado la erosión del suelo, la desaparición de nuestras fuentes de agua y la extinción de la fauna silvestre.

De igual manera menciona el recalentamiento del planeta, el desequilibrio universal, el aumento del calor, la desertificación gradual y ascendente, por eso, llamó a la población a no permanecer insensible al clamor de una generación naciente que aguarda una herencia de un mundo propicio para vivir, soñar y crecer.

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