Fray Roberto Hernández: “La muerte no es el fin…es un proceso de la vida humana”.

Por Mayra Mercedes Suárez.
Juigalpa-Chontales.
Desde siempre, sin importar el credo religioso, se han desarrollado ciertos cultos por los muertos; según Fray Roberto Hernández hay diferencias entre culturas, pero el Día de los Difuntos es fecha importante y debe servirnos para confiar en que la muerte no es el fin, además es un proceso en la vida humana.

Afirma este religioso franciscano que la humanidad tiene la necesidad de recordar a sus muertos, de creer en la inmortalidad del alma, por eso cuando cientos de familias visitan las tubas donde yacen sus seres queridos, no solo ven estructura, también visita el recuerdo: piensan en rasgos físicos, el sonido de la voz y la risa, u otras delicadezas humanas.

“Si viajamos al pasado nos encontraremos con edificaciones y diversidad ritos realizados a los que mueren de forma física; con el pasar del tiempo las tradiciones fueron evolucionando y ahora nos encontramos con las visitas a los cementerios, las flores y la eucaristía, una celebración ofrecida por las almas, que según la promesa de Dios, viven en el reino”, explicó Fray Roberto.

En su opinión, la oración y la eucaristía son los aspectos más importantes en la efeméride del 2 de noviembre, porque la iglesia celebra la inmortalidad del alma, la resurrección de los seres que trascienden, detalles que deben servir de lección para quienes aún nos movemos en la vida terrena.

Al preguntarle sobre qué opinaba de las personas que consideran locura, visitar las tubas de sus seres queridos y llevarles flores, dijo que todos hacemos locuras por amor y esa locura es un gesto sincero de cariño, hacia aquellos seres que permanecen vivos en los recuerdos y el corazón.

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