Les negaron el ingreso a la cárcel de mujeres a representantes de la CIDH.

Familiares de mujeres que guardan prisión en la cárcel de mujeres La Esperanza por haberse manifestado contra el Gobierno, denunciaron que estas fueron golpeadas por un grupo de hombres en la cárcel, lo que motivó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), a solicitar comprobar las denuncias, pero no se les permitió ingresar al penal.

Representantes del Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua (Meseni), de la CIDH, llegaron ayer a la cárcel La Esperanza junto con miembros de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), para tratar de ver a las prisioneras. Ana María Tollo, representante de la CIDH, realizó reiteradas peticiones a la encargada de admisión del Centro Penitenciario para que las dejaran entrar, pero esta negó el acceso, manteniendo las puertas cerradas.

“En sucesivas notas hemos solicitado la entrada y no hemos obtenido respuestas y simplemente estamos aquí en nuestra función para darle seguimiento a la situación de crisis que vive Nicaragua y en particular a la salud de varias de las mujeres detenidas en este lugar”, destacó Tollo, luego de estar más de una hora esperando respuesta.

La representante de la CIDH manifestó que continuarán trabajando en el tema por medio de los canales que corresponde, siendo Nicaragua un miembro de la OEA. Según las denuncias interpuestas por familiares ante los organismos de derechos humanos, las prisioneras recibieron golpes en la boca, en las costillas, brazos y espalda de parte de un grupo de sujetos.

El incidente ocurrió el viernes a eso de la 4 de la tarde, cuando intentaron sacar de su celda a Irlanda Jerez, para una entrevista, lo cual ella rechazó, aduciendo que era suficiente interrogatorio. El esposo de Irlanda, Daniel Esquivel, pudo verla el martes y aseguró que ella tiene golpes en varias partes del cuerpo.

“Como se negó a ir, llegaron 25 guardas hombres para tratar de intimidarla, pero como continuó con su resistencia, duplicaron la cantidad de agentes de las tropas especiales. En solidaridad, las otras detenidas hicieron un cordón humano y eso no detuvo a los guardias, que comenzaron a empujarlas y golpearlas”, relató Esquivel y luego comentó, que el objetivo de los carceleros era enviarla al penal de varones La Modelo, donde pensaban recluirla en una celda de máxima seguridad por ser “un mal ejemplo”.

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